jueves, 28 de agosto de 2008

Cuarteto para autos viejos

Miguel Vitagliano presentó su nueva novela en la librería (y recientemente editora) Eterna Cadencia.
Librería de los sueños, si las hay. Derroche de placeres visuales.
Lo que me gustó fue su humanismo. Su falta de exactitud, su risa, su nerviosismo, la forma en la que agarraba su copa de vino. Me gustó verlo así, al natural.
Frases que no me quiero olvidar, para pensarlas:
-"No se puede hablar de Dios a esta edad. Se lo puede escribir a los catorce o a los ochenta, y en el medio, nada. El único autor capaz de hacerlo es Abelardo Castillo".
-"Cuando escribo me siento una mujer".
-"Yo me consuelo cuando pienso que Proust escribió su libro antes de morir. Entonces, eso me deja la posibilidad de escribir estas cosas en el medio. Escribo esto antes de escribir aquello".
-"Nos desvivimos por un sólo cálculo y es el que nunca nos sale como quisiéramos".
-"Con el tiempo soy menos hijo de puta".

Simpático.

miércoles, 27 de agosto de 2008

un schitzu en mi vida

Indiana tiene once años.
le tiene miedo a casi todo.
Le ladra a los perros grandes
se esconde de los chicos;
es tan finito que pasa por entre las rejas
de la puerta de casa.
Le gusta el Eukanuba
con pollo, carne o salchicha.
Sólo nunca lo comió.
Indiana nunca tuvo relaciones sexuales
es un perro casto;
su mejor amigo
es el repasador de la cocina.
Nunca le gustó juntarse con otros,
descarga su cariño con un almohadoncito viejo.
Duerme y tiene pesadillas
y a pesar de su edad
su lomo sigue siendo rosadito.
Indiana se llama indiana
por indiana jones
todos piensan que es nena
pero no,
¿o acaso indiana jones
era nena?- tontos, no entienden nada.
Indiana se hace pis
cuando le mostramos la correa
y muchas veces
hace caca en las escaleras.
Ayer fue al veterinario
y tiene conjuntivitis
entonces le pusieron esas colitas
de perros feos palermianos.
Mi perro es de origen oriental
nació en venezuela
y desde su primer mes de vida
vive en villa crespo.
¡Como para no estar confundido!
Indi no sabe buscar la pelota
ni levantar la patita
y sólo le gusta pasear 20 metros
en la vereda de casa.
Cuán honda la subjetividad,
no?
para mi es el mejor perro del mundo.

lunes, 25 de agosto de 2008

inflacionísima

Es difícil ya
encontrar
algo bueno de $0.50
así como
un sandwich de milanesa
por $3.5
y cuánto más rico
es lo que es rico y barato
porque es una hazaña
y uno es el capo.

Ey, creo en la felicidad.

cuando el rumbo
no es más que seguir al sol
y al corazón
en un tren de mala muerte
pero de buena vida;
cuando no tenemos idea
pero en el fondo
tampoco tenemos dudas
sobre todas las cosas
que aún no sabemos.
cuando el viento pega en la cara
y de repente nos despertamos
de sueños oscuros
y empezamos a vivir
entre plazas y chacarera.

viernes, 22 de agosto de 2008

animales hedonistas

No nos conformamos con las murallas,
buscamos guerra.
No nos alcanzan las lágrimas,
lloramos ríos.
Nos invade la trizteza
y llamamos a gritos a la muerte.
Nos parece divertido el mundo
entonces destrozamos el mundo
con pensamientos psicoanalíticos
con adicciones de amor y escándalos de belleza.
Somos roedores, caminantes, somos barra de cereal compacta
somos mate amargo, yerba mala, tracto resbaladizo.

No nos gusta el odio,
pero no decimos te amo.
Sentimos pena y desgracia,
la misma que somos altamente capaces de provocar.
No sabemos cuánto
ni dónde ni cómo ni cuándo
entonces no arriesgamos
aunque nos llenemos la boca con ilusión.

Viva la vida.

lunes, 18 de agosto de 2008

enfermito

Hoy me desperté con fiebre. En realidad, ayer me fui a dormir afiebrada.
Mi cuerpo todavía no me había avisado del todo acerca de mi gripe. Me había dado unas cuantas señales, sí, muy sutiles, muy superficiales, que no llegué a captar con claridad, con la claridad de la enferma que es conciente de su enfermedad.
Siempre me jacté de conocer y saber exactamente cuándo tenía fiebre.
Pero definitivamente hoy ya no había dudas.

Hasta esta altura del relato pareciera que la enferma soy yo.
Pero hay cosas un poco más complejas.
En el día de la fecha,
mi padre a las 7 de la mañana entró en mi habitación sin siquiera golpear la puerta,
con la luz del pasillo encendida,
que se clavó directamente en mis pesados ojos,
me miró y dijo:
¡coca!
¡coca cola!
Entre el sueño y la vigilia
intenté darle un formato a aquel cuadro irreal,
a aquella situación trivialmente ridícula.
Confundida, lo saludé
pensando que me estaba levantando para almozar con él
cuando miré el reloj
y descubrí lo temprano del asunto.
Él volvió a pronunciar
¿tenés vos la coca cola?
Un poco más conciente, intenté buscarle alguna explicación
a la locura, el vicio, lo malcriado-caprichoso-engorroso
de aquel despertar.
Le dije:- ¿estás loco?
yo no tengo coca cola acá.
Él simplemente
se encogió de hombros y se fue, cerrando la puerta.
Dejando una hija desconcertada
llena de ganglios, fiebre
y bastante malestar por la incertidumbre.

Hoy cerca del mediodía,
me lo encontré en la cocina y le dije:
-¿fue un sueño?
-No, disculpá. Tenía mucha sed y pensé que podía estar en tu cuarto.

martes, 12 de agosto de 2008

fragancias.

Café

Fósforo apagado

Lluvia en el pasto

Jazmines

Nafta

domingo, 10 de agosto de 2008

la identidad

Hay libros y hay autores.
Hay contextos, domingos, tardes, lluvia, sensaciones.
Y está todo bien.
Pero qué feo cuando las últimas vienticinco páginas
relatan el despertar de un sueño.
y de repente, nada.
o lo de siempre, lo de antes, lo que ya no era.

martes, 5 de agosto de 2008

gorda

Volviendo de bellas artes, después de una tarde meramente cultural, pasé por una panadería.
Locación: la de siempre. Velasco y Canning, nada nuevo bajo el sol.
Pero nunca había visto algo tan lindo, tan pomposo, tan tentador en una vidriera.
Era así: piso de brownie, capa gigantesca de mousse de chocolate y cubierta extrema de merengue italiano. Pero todo tan perfectamente cremoso, suave, contundente al mismo tiempo, que llamó demasiado mi atención. Era una torta del cielo, de dioses acaramelados, para zambullirse, esconderse, nadar en ella.
No era una torta nada más, perdón. No había aire, no había espacios en blanco adentro, no entraba ni un gramo de luz entre sus capas. I can tell. Se notaba. No pesaba mucho, pero tampoco era liviana.
Entonces, volví la mirada hacia ella. Y entré. Entré con poca plata y mucha saliva.
Me dieron una porción de esas que no te dejan con las ganas. Eran simpáticas panaderas de domingo a la tarde, nublado, frío. Ellas sonreían.
Y, para completar la perfección, la porción grandota salió tan sólo tres pesos. Irreal. Plenamente irreal, en esta época de tortas y tartas caras.
Fue una porción del cielo.
La mejor compra de años.

lunes, 4 de agosto de 2008

Consejos de alguien para alguien

Cuando uno camina por la Avenida Florida
no puede ir desprevenido,
no se lo tome en chiste, usted
si lee las próximas palabras
podrá preveer y, en el mejor de los casos,
evitar incontables golpes
(no sólo físicos sino también espirituales):
Recetita.
debe llevar las manos lo más cercanas al cuerpo posible
debe intentar no poseer elementos colgantes por demás
(cual bolsas o tuppers ya utilizados),
no debe hacer contacto visual con ninguno de aquellos que gritan
"cambio", "dólares", "iu, mister, cam jier" ó
en el peor de los casos
"dame todo";
debe procurar sacar el subte pass antes de llegar a las 9:30
a la estación, y decir:
"pucha, me lo olvidé en la otra campera",
porque las colas suelen ser tediosas
sin contar, claro, que uno de a poquito va perdiendo la vida
en esperar (cualquier cosa).
Es altamente recomendable no copiar las acciones de los peatones,
porque generalmente son atropellados,
no conviene tampoco quedarse mirando ningún show callejero
aunque, ¿por qué habría alguien de hacerlo, dios?
(pregunta existencial -busco respuestas)
Y lo más importante
fundamental, incluso,
es no olvidar
dentro de las posibilidades
siempre que se pueda
evitar caminar por la Avenida Florida.

"manejalo"/Línea B/Joan


¿cómo una reunioncita de domingo
puede convertirse en canción de Verano del '98
en luz intermitente,
en risa incontrolable?
y después, duelen los ojos.



El subte es la experiencia matutina más
grosera


grotesca


derrochona de chipacitos


de chispas de topolino


y suicidios potenciales


Ahora, cuando uno saca subte pass, por ejemplo de 10 viajes, atrás va marcando "V9", "V8", de acuerdo a cuántos viajes quedan. Está establecido rigurosamente el significado de "v"? para mi es claramente "vale", y de ahí se desprende directamente el "quiero vale 4". O sea, a partir del subte se inventó el truco. Si, si.

Yo creo que Miró debía ser súper simpático.


sábado, 2 de agosto de 2008

llueve

Haciendo estadísticas
cada vez que llueve yo creo que
quiero comer mucho más que otros días
leer más a Barthes y a Cortázar
tener permanentemente chocolate o sabor a chocolate en la boca
ordenar compulsivamente papeles
ver fotos (de las nostálgicas ) y emocionarme
mirarme al espejo y hablarle
tirar el desodorante hacia arriba, cual tic nervioso
observar por ventanas. pensar en ventanas. moverme a través de ventanas.
buscar agendas para reírme de cosas viejas (pero esto queda siempre en deseo, me da fiaca al final)
ver películas clásicas. Pero todas.
dormir esas siestas profundas llenas de sueños
tratar de aprovechar cada ángulo de mi cama, y cada almohada.
agarrar la guitarra y practicar alguna canción irreconocible de drexler
vivir con drexler

A mi no me gusta mucho la lluvia. Se me pone feo el pelo, me molesta el aguita en la cara, nunca llevo paragüas, siento que lo que sería correcto hacer es lo que no quiero, y lo que puedo hacer me aburre porque me conforma.
La lluvia me hace pensar que existe gente muy distinta a mi. A la que le divierten los charcos, el invierno, los guantes, gente de pelo impecablemente lacio, que no se inmuta por la lluvia, ni se conmueve con algunas sensaciones.

Buenos Aires es linda de todas formas. La lluvia es pintoresca en Recoleta, pero en villa crespo llueve diferente.

viernes, 1 de agosto de 2008

Danzar sin parar

Para mi las personas que no bailan se pierden gran parte de la felicidad que existe en el mundo. Siempre lo pensé así, porque la euforia de bailar, bastante cotidianamente, no se compara con ninguna otra sensación.
Se puede atacar esta concepción del mundo, claro. Ya lo sé. Porque no es "algo fundamental", pero para mi sí. Bailar y reirse a carcajadas de vez en cuando.
No hay nada mejor que tentarse. Ya lo dijo Aristóteles: reír es lo que nos diferencia de los animales, forma parte de nuestra más recóndita e intrínseca esencia. Mucha aliteración.
Hay gente que nunca se tienta. Que sonríe, pero no se ríe. Que muestra los dientes, pero puede cerrar la boca con rapidez. A mi me gusta el descontrol de los ataques de risa. No tener el mando de tus dientes, de tus ruidos, incluso del dolor de panza.
Yo pienso, pobres. Los que no se ríen. Lo mucho que les falta.

Y volviendo a bailar, hace dos años ya que descubrimos el afro. Amamos el afro. Nos hace tan bien. Nos destroza las rodillas, nos da dolor de cuello, pero nos hace felices.
Ayer bailamos y hoy estamos más risueñas. Entonces se juntaron la risa y el baile. Y es un estado bastante próximo a la misteriosa y desconocida felicidad.
He dicho.