sábado, 28 de septiembre de 2013

Refugios

Los que están sólos en la calle, se esconden detrás de:
a- un cigarrillo
b-un celular
Me pregunto si en el pasado era tan difícil la soledad. Me pregunto dónde se escondían nuestros bisabuelos. O si simplemente eran más valientes.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Un astronauta y una bruja



Baja hasta mi cuarto
todas las noches.
Se saca el traje
y acomoda el casco
en mi mesa de luz.

Juntos en la oscuridad,
rebotamos pelotas,
nos decimos secretos.
Él se queda en mi cama,
yo subo a algún planeta.

Dormimos soñando
con otras tierras.

Por la mañana, la alarma
y sin hacer ruido cierra la puerta.
 Ayer se olvidó el casco,
hoy lo voy a esperar despierta.

Le propondré un punto medio,
para yo devolverle el viaje
y que él me devuelva el sueño.

Rebelión por contraste



Si una avalancha viniera
y me atrapara con sus tentáculos de nieve
quisiera, al menos, estar vestida de negro,
a modo de protesta silenciosa.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Los lunes, martes y miércoles
son agua en colador;
y cuando miro siempre es jueves.

Lo justo es justo.

Se declaró el invierno,
vale estar rolliza.

sábado, 4 de mayo de 2013

-Instantáneas de sábado por la tarde-

Siempre hay cosas detrás nuestro.
No estamos realmente solos.
Una sonrisa triste, a veces pasa,
como una mirada ausente, una palabra que calla
y llega muda a la garganta.
Hay tardes donde se seca la boca.

Estar frente al mar
es quedarse callado y contento.
Los universos se miran sin los ojos,
el sol por ejemplo,
se puede ver mejor con la piel.
Tocar el calor naranja,
sentir el color dulce de su ser.
Mundo invisible.

Palabras esdrújulas con significados
ridículos, absurdos, exagerados.
El viento se mueve entre mi cuello
y mis hombros, se desnuda
una parte del aire ante mí.
Sufrir es tener hambre
y no saber de qué.
Ayer entendí:
no soy todos ni en todas partes.
Naturalmente, fui feliz.

Quiero cincuenta cosas,
todas al mismo tiempo.
Puedo vivir sin ellas,
pero igual las quiero.
Levantarse de la cama,
ajeno al mundo que durmió.
Amanecer con los ojos abiertos
mirar por la ventana.
Hoy también se hará de noche.

-Un barrio-

Mi infancia está
en todos los lugares
y en uno sólo;
la música, un concierto de flauta dulce
y una pelota rebotando
en algún balcón de chacarita.
En frente, el silencio de los muertos
y todos los colores en flor.

viernes, 3 de mayo de 2013

Cosas de conocimiento general

Si todos los días cuesta levantarse de la cama,
un viernes lluvioso de otoño pareciera que un tronco
de hierro con clavos de plomo se adhirió de mi cuerpo al colchón.
Si todos los viernes dan ganas de hacer cucharita,
hoy el día parece una olla popular de guiso de lentejas radioactivas.

Escalafón

Deseos de viernes.
Ansias de viernes a la tarde.
Amor de viernes a la noche.

lunes, 15 de abril de 2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

Sonido que no eres voz

La voz crece, se agranda, se estira
se enrolla como un hilo de lana
se vuelve finita y canta una melodía
y nunca sale igual a la que suena adentro.

domingo, 17 de marzo de 2013

Colectivo

Beber de la fuente
de la sabiduría compartida.
Quizás aprender sea eso:
plural.

jueves, 14 de marzo de 2013

Incomodidad propia de estación

El gato vuelve a su cama
duerme más todo el día
y sobre mi cuerpo
se acumulan, incómodas, las capas.
El otoño me aprieta.
Me duele el adelanto de estaciones.

TROPEZÓN

La claridad mental
es una postura corporal.
Permanezco inmóvil, por si acaso.
No quiero pecar de oscuridad.

Ambientes internos

Pensamientos con los que se tiene
una relación íntima,
gajos de cerebro divididos
como piezas de hoteles
y la noche siempre sale.

Algo parecido a la libertad

Ser de la franja
que camina en las calles
a las doce del mediodía.
Esa calma, el asfalto tibio
los pasos relajados
de una ciudad que se mueve más libre
que en cualquier otro horario;
más fresca que cualquier otra franja.

jueves, 28 de febrero de 2013

Sí, cambio el mundo:
cambia mi manera de pensar sobre él.

jueves, 21 de febrero de 2013

Hacerse el distraído.

Cada día se resume en una ensalada colectiva de la vida.
Todo se vuelve otra cosa porque yo quiero,
somos de esa clase que no soporta sostener la mirada.
Infinitos golpes para salir siempre de mí,
algo que saque afuera, un poco de música
no sé, una canción de las tristes.
De aspecto dormido como si el mundo
fuese un error, un mundo que se hace sin querer.
¿Cómo sabe alguien tanto
si todos estamos viviendo por primera vez?
como yo y cada uno de los que saben algo,
nadie sabe porque nadie sabe nada.
En cada error hay un vértice que desconocemos,
un ángulo oculto que trepamos en falso.
Mucha confusión, como cuando suena una música de fondo
y no nos damos cuenta hasta cuando queremos romper
el equipo que emite ese sonido que nos rompe los silencios
del cerebro mutilado.
La afirmación la creo con pedazos de malentendidos
y esa es mi verdad. La de todos los que saben algo.
Sedimentos, retazos de ilusiones que pulimos
con esfuerzo para decir: ¡yo sé!

jueves, 31 de enero de 2013

No saber cómo,
cuál es la manera,
nuestras opciones mejores
para traernos más cerca.
Rompernos en partes iguales,
sacudirnos los huesos como perros mojados
y salpicar peatones.
El deseo de salir se vuelve
ineludible, ya no quiero escuchar
otras voces, todas distintas a mi ya
no quiero escucharme tan muda
ni seguir hablando en voz baja.
El invierno está empezando de este lado.


París II

Blanca pero sin nieve
película que vive
igual a sí misma.
Laberinto invernal
pasadizo secreto
con puertas de acero que miran
a iglesias fantasmas.
Se hace silencio,
segundos suspendidos
en la línea visible del tiempo.
Tender la cama, volar la sábana:
eso mismo. Liviandad.
Todo es liso, planchado pero
las otras personas y yo
somos las arrugas de la ciudad.

París I

Un ombligo vertical,
un ciempiés que se acerca puntiagudo.
Me aquieto, todo alrededor
parece moverse conmigo.
Nos vemos, nos reconocemos
y la bruma hace de las suyas.
Aunque quiera, París no puede esconderse.
Nos perdemos pero las campanas
suenan y me gusta cuando no demandan nada
sólo escucharlas.

viernes, 11 de enero de 2013

A esta luz que entra
no la puedo llamar con ningún nombre.
Tiene la impaciencia de lo hermoso
lo suculento de lo que asusta
lo brillante de lo especial.
Muchos días pienso que es mejor
estar callada, sentarme y listo.
No moverme demasiado,
no existir lo suficiente.
Es la hora de las plantas, de los
bichos de las plantas,
es la hora de los muebles que
están vivos a pesar de todo.
Lo inmóvil tiene movimientos:
revoltosos, discrepantes, caracoles,
moléculas que hacen de las suyas.
Si yo fuera un telescopio
sufriría astigmatismo.

miércoles, 2 de enero de 2013

Hay tanta sal
en mis labios,
mis hombros
como guirnaldas de viento
se pegan a los escondites,
recovecos amargos de un cuerpo.
No sopla lejos mi voz,
con el dedo en alto
señalo azules
creyendo daltónicos
todos mis pensamientos.
Si una curva me tocase
me ahuecara crocante
y abajo la sangre,
que no se llevaría tanto.
No conozco el recuerdo
enceguecido del fuego.
No conozco las caras
de tantas otras que soy.
Me llamo con el nombre que me dieron.