miércoles, 1 de febrero de 2012

III. VALIZAS

En Valizas uno puede ver especímenes perfectos del estereotipo de "hippie". Yo creo que es en ese lugar en el que se acuñó el término. A nadie le falta barba y todos tienen un termo o una cerveza bajo el brazo. Hay perros sucios pulgosos y amistosos y la playa es ventosa tiene dunas viento aguas-vivas y es linda.
El primer día nos quedamos en el cálido camping "del colo" (luego supimos que era el mismísimo cantante de "Cuatro pesos de propina"). El lugar, divino. Incluso pudimos disfrutar de una ducha "naturista" con agua de bidones recalentados al sol. El inconveniente surgió el día posterior cuando, luego de tomar un café con leche de los dioses, hecho por la "compañera" del colo, se largó una lluvia de esas que mojan cualquier carpa, pero más la nuestra, que no por sus cualidades intrínsecas, pero sí por estar puesta JUSTO encima de un pozo gigante, quedó completamente empapada. Hubo olas. Todo mojado. Nada se salvó.
Pusimos las cosas en el baño y salimos en busca de un nuevo hospedaje, menos pasto y más techo por favor.
Así fue como milagrosamente caímos en el Hostel "Lo de Milton". Cuando se cierra una puerta (en este caso, un cierre), se abre otra, dicen. Y así fue esta vez. Lo más gracioso: que el día anterior estuvimos en la playa muchas horas y nos quemamos mucho con el sol, especialmente javi que quedó rojo pasión. Al parecer, la combinación de la quemazón con la lluvia fría dio como resultado la evaporación de mi novio. Cuando el colo lo vio, en medio del diluvio, le dijo: "Flaco, te sale humo del cuerpo"- asustado. Y un ratito más tarde javi se encontró con el hijito del colo, que al verlo salió corriendo al grito de "oh un monstruo peludo".
Lo de Milton era naranja y era hamaca paraguaya y era gente linda. Nos hicimos amigos. Cocinamos. Nos bañamos con duchador; y qué reparadora es la ducha calentita después de una lluvia helada y hostil. Volvió a llover a la noche y sonreímos, porque estábamos secos.
Las aguasvivas eran transparentes y gigantes. Algunas tenían botoncitos negros alrededor. Yo las miraba con la fascinación de lo sublime: me daban miedo e intriga al mismo tiempo. Qué masa gelatinosa del demonio, por Dios. Los nenes en la playa agarraban las de la orilla y las amasaban, jugaban, las pateaban. Yo andaba dando saltitos cada vez que veía una. Mi teoría es que pican vivas o muertas. (Paradoja: agua viva-muerta). Los nenes claramente no pensaban como yo.
Vagaba por Valizas un personaje inolvidable: un loco que pedía solamente Coca-cola. Relojeaba los bultos de todos en la playa y pedía un trago de coca. Un día lo vimos con una cerveza bajo el brazo y pensamos: qué raro. Vino caminando hacia nosotros y cuando se fue acercando entendimos todo: adentro de la botella había coca con cerveza. El tipo era muy fiel.
En Valizas comimos rabas y buñuelos de algas. Y comimos todo eso en un bar atendido por dos motoqueros barbudos. En general los motoqueros tienen aspecto heavy metal, pero estos eran más buenos que el pan. Te atendían con una sonrisa y decían gracias, por favor, como no.
Todas las noches había cosas: bandas, circo, feria, candombe. Y todas las noches nos íbamos a dormir temprano. De noche, el sueño le ganaba a la cultura. 

1 comentario:

Nicolás Nunca dijo...

y también en Valizas, tenés el eco-camping de mis amigas Clau y Romina, a una cuadra de Rutas del Sol. Económico y bien ecológico. Mucha sombra, y hay un tope de máximo 16 personas. para que no sea un quilombo y también para que rindan las instalaciones bien para ducharse calentito y pasarlo de fiesta. Fíjense.
Si querés el tel de Clau, pasame un mail que encantado te lo brindo.
Un abrazo, disfruten mi hermoso país. ASi como yo disfruto del de uds cuando me acoje!!!

Saludos valizeros!