miércoles, 29 de agosto de 2012

Por las dudas.

Me llamó la primavera,
dice que nos quedemos tranquilos,
que ya está llegando.
Le dije que esto es cualquiera,
que al invierno se le fue la mano,
me dijo: - qué va' mi niña que ya voy.
Voy a dejar la ventana abierta
por si se le ocurre llegar el fin de semana.
Cruzo los dedos y prendo un sahumerio,
por ahora.

miércoles, 22 de agosto de 2012

TICS Y TOCS

No hay vez que no abra al revés la caja de fósforos y se me desparramen todos en el suelo.
No hay vez que no moje un fósforo apagado en la pileta antes de tirarlo al tacho.
Amo los fósforos pero me causan algunos trastornos psicológicos.

sábado, 18 de agosto de 2012

Haciendo cuentas

1 viaje
2 barcos
3 veces me metí al mar
4 lunas llenas
5 amigos nos recibieron
6 frascos de nutella
7 veces pusimos el despertador y nos quedamos dormidos
8 aviones
9 prendas desteñidas de azul por una bombacha nueva
10 veces me putearon en Italia por no comer queso
11 partidos de la Eurocopa miramos
12 veces me desperté sin acordarme en qué ciudad estaba
13 no me gusta este número
14 noches que me molestaron los mosquitos
15 países recorridos

SI QUIERO

Suena música que es suave
pero podría ser tango, punk, rock o cumbia.
Pinto uñas color clarito pero quizás
la próxima sea color verde loro.
Quizás me las pinte siempre
o más probablemente nunca.
Es bueno no saber. 
Sirvo mate pero puedo tomar
vino con cerveza y jugo de arándanos.
Puedo no tomar nada por tres días.
Hago milanesa ahora, más tarde
y puedo hacerlas mañana y pasado.
O puedo alimentarme a helado y salchichas.
O ir siempre a la parrilla de la esquina.
Bailo en el comedor.
Me baño con música de fondo.
Tengo un gato.
Tengo una ventana que canta
las cuatro estaciones.
Me mudé y me gusta.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Tiempos movidos


Sin darme cuenta que me recibí
salí de viaje.
Sin darme cuenta que volví
me fui de casa.
Me voy a ir dando cuenta
de algunas cosas, estoy casi segura.

lunes, 30 de julio de 2012

"Predicadores de la patata"

Cuenta la historia que una hambruna fuertísima, alrededor del año 1750, invadía tierras alemanas. El pueblo sufría de escasez y moría por falta de recursos y alimentos. Su rey entonces, Federico II "El Grande", tuvo una misión fundamental: convencer a los ciudadanos de comer papa. Pero, ¿qué pasaba? La gente se mostraba reticente respecto de este alimento, ya que su nombre no aparecía en la Biblia y además provenía de América. Claro: no sólo era un acto pagano, sino que representaba un golpe narcisista para la humanidad; el mundo ya no era plano sino ovalado y ese producto venía de aquellas nuevas tierras, cargadas de fantasías y desconfianzas. ¿Qué hizo el rey, pues bien? Algo muy simpático. Utilizó el Jardín Real como campo de cultivo de la patata, y puso a todos sus guardias alrededor para cuidar aquel preciado bien. Los ciudadanos, al ver que el Rey ponía tanto empeño y cuidado sobre el tubérculo, empezaron a replantearse la idea de introducirlo en su alimentación. El rey contó además con el apoyo de representantes de la ilustración económica y de religiosos, conocidos como “predicadores del tubérculo” y encargados de difundir entre el pueblo todo conocimiento relativo al cultivo y uso de la patata.
De allí en adelante, la patata pasó a formar parte del pueblo alemán y ahora resulta inseparable de la gastronomía germánica.








Cambiazo

De viaje vuelvo
panza llena
bolsillo vacío.

Algunas nuevas percepciones

Bruselas:



Amsterdam:





Mientras que Venecia está quieta, como una pintura exquisita, Amsterdam se mueve a lo loco.
Venecia es una monja y Amsterdam es re puta. La podés tocar toda y se la percibe mimosa.
Las comparo porque me sorprendió el parecido: tantos canales de aguas románticas parten ambas ciudades y las vuelven especiales, de película, soñadas. Pero Venecia es un sueño de miradas y Amsterdam uno táctil.
Bicicletas voladoras intentan, realmente tratan furiosamente de matarte unas cuantas veces al día y hay que tener cuidado porque el peatón no tiene ninguna prioridad en el asunto de vivir y seguir con vida. El hecho de que haya tanta cantidad de bicicletas y tan poca de autos es un logro ciudadano: fue el pueblo el que se manifestó para que Amsterdam sea un lugar libre de motores y tráfico. Ahora bien, no saben lo molesto que es el ruido de las bocinas de los bicicleteros. Las tocan en todo momento, para todo, porque sí, siempre. Y no frenan. Literalmente, si escuchás una bocina, tenés que SALTAR al costado, porque sino, chin pum.
El holandés suena a chino básico, pero no importa porque nadie habla demasiado: están todos muy drogados. 
Estamos recorriendo una parte del mundo donde todo se derrumbó y desapareció con la guerra y la vida es una reconstrucción de lo que era la vida antes de tanta muerte. Todo se parece a antes pero tiene sabor a nuevo. 
Y ahora escribo desde Berlín,  ciudad que derrocha historia en cada pared, en cada rincón, en cada graffiti. Alemania parece arrepentida (¡y claro!) y hay recordatorios y monumentos en todos lados, y caminar por estos pagos no es fácil. Se prenden sensaciones al cuerpo y pesa más caminar que de costumbre.
Más allá de todo, también hay salchichas y cerveza y esas cosas lindas y campantes. Y ver el Muro es impresionante. Y el arte callejero es tremendo. Y la gente no es acartonada ni fría ni fea como mi imaginario imaginaba. Mucho más caracúlicos los parisinos.
En fin, así las cosas. Empezando a volver con la cabeza. Qué miedo. Qué cosa. Qué viaje.

martes, 24 de julio de 2012

Amsterdam

una ciudad
con más bicicletas
que ciudadanos.

-Cada loco con su aroma-

Venecia a jazmín del país//
Nápoles a pizza//
Amsterdam a marihuana//

Me cae mal

"La tarjeta de crédito
a veces nos deja pagar
y a veces nos deja pagando".
(Copyright J.C.)

jueves, 19 de julio de 2012

Mañana toca Versailles

A los 12 años supo que iba a ser reina de Francia. Su madre se dispuso a hacer de ella una perfecta princesa parisina y le asignó dos expertos que se ocuparan a fondo de la futura cabeza real: un preceptor eclesiástico y un ilustre peluquero. El primero debía reforzar su fe y su francés; al segundo se le encomendó la no menos delicada misión de edificar en la cabellera de la infanta una versallesca torre dorada llena de bucles. Una semana después, ambos se confesaron derrotados. El preceptor aseguraba que María Antonieta poseía un cerebro ingenioso y despierto, pero rebelde a toda instrucción; el peluquero no podía culminar su obra debido a la frente demasiado alta y abombada de la joven.

miércoles, 18 de julio de 2012

Sí, ¿y qué?

No me gusta mojarme la cabeza.
No tengo capucha.
Ergo, me puse la funda de la mochila.
Y atrás, el Big Ben.

Las cosas de la vida.

Qué feo tener mucho sueño y no poder dormir.
Qué feo tener mucho sueño y que te zumbe un mosquito.
Qué feo tener mucho sueño y saber que tenés que levantarte pronto.
Qué feo tener mucho sueño y muchas ganas de hacer pis.

Qué lindo es tener mucho sueño.

Turismo gastronómico

Vale la pena viajar 12 horas a Santiago de Compostella para comer pulpo a la gallega.
Vale la pena viajar otras 12 horas para comer un creppe de nutella mirando la Torre Eiffel.
Valen la pena las tapas de España y la pasta italiana y el kebab de Estambul.

Mi sueño es que me contraten para esos programas de televisión donde el conductor viaja y prueba las comidas típicas de cada lugar. Por favor si alguien sabe de alguna vacante, avise por este medio.













Ya me cansé de sacar fotos en los museos. Ahora les saco a las vidrieras.