domingo, 31 de octubre de 2010

Literaturiedades.

Estoy leyendo una novela de Romina Paula que compré hoy en Libros del Pasaje.
Hace unos meses decidí que esa es MI librería, la que más me gusta.
(igual, con la sensación de que dentro de poco la voy a odiar, como que va a ser más popular aún,
más fashion y yo voy a vivir en Boedo o en parque chacabuco o en almagro y voy a estar alejada de estos
mercados rústicos y rococós de los ramales palermitanos).
Cuestión que hoy  empecé Agosto y hoy lo voy a terminar.
167 páginas de las más cercanas que alguna vez leí.
Ningún mérito lo de empezar y terminar hoy una novela, no. No lo digo por eso.
Fue un domingo de esos que se escurren en páginas de diarios y libros y una siesta que nunca llegó a ser
y un paseo en auto con Drexler cantando sobre sus fronteras.
Drexler siempre me hace compañía; creo que es una sensación que tiene mucha gente esta. 
Y tengo otra sensación: que amo a gente que ni siquiera conozco de cara, gente que se cuela por un rato en mi vida, de la que quizás no sé nada más que una cosita.
Desde hoy, la amo a Romina Paula. Así como amo a Clarice Lispector, a Fernando Pessoa, a Sor Juana Inés de la Cruz.
Agosto me enseñó cosas que ya sabía.
Pero es raro, porque a pesar de saberlas, me las enseñó. Me las volvió decibles, más decibles.
Ahora tengo más herramientas para pensar como pienso, o para pensar con más recursos algunos pensamientos.
Hay personas en el mundo que pueden sentir parecido a yo,
y además de eso pueden escribirlo tan bien. Yo aplaudo. 

Carencia.

Hace seis años que no tengo mesita de luz.
Dos observaciones:
1) ¿Viste que no se dice "mesa de luz"? La expresión implica la misma ternura que el propio objeto emana, con el diminutivo tatuado como bandera.
2) Quiero tener una mesita de luz sólo para apoyar mis libros preferidos y poder contar sobre aquel recorte nada casual, aquella decisión literaria que descansa cerca de mis sueños.

Mamarracho

Me agarran días
de volver a cada cosa
un comentario.
Me agarran días de no poder
nada volver comentario,
o que ningún comentario pase nada,
casi sin día.
¿?

Viejo y confundido

Madre grita a perro:
-¡Indi dejá de chupar la pared!

Teoría cienmildos.

Cuando estás rodeado de gente grande,
más grande que vos,
tenés más posibilidades de ser chico.
(llorar o hasta patalear).
No digo que lo hagas,
digo simplemente que tenés más chance, si quisieras hacerlo.

O suspirar.

Siempre está la opción de que pase lo peor,
pero qué bueno cuando eso no pasa. Y respirar.

Claro, la piba no tiene paciencia.

Quiero escribir una novela;
no, mejor, mejor quiero que ya esté escrita.

Complejos traicioneros.

Siento que cada vez que se me ocurre algo divertido de escribir
a otra persona ya se le ocurrió mucho antes, sólo que más divertido y mejor redactado.
Creo que voy a pegarle un llamadito a mi ex terapeuta.

Me cago en los nervios.

Hay formas y formas de estar nervioso. Pero claramente los más imponentes son los que se pueden relacionar directamente con la caca. Ahí te das cuenta de que estás al horno.

Definitivamente II

Los domingos me acercan a unas sistemáticas y oscuras ganas de morir.
Quizás no de morirme del todo, digamos, pero sí de poder secuenciar la tragedia
del llanto y la angustia, y después, bueno, que sea lunes y listo.

sábado, 30 de octubre de 2010

Secuencia de cosas

hay cosas que quizás
no deberían llamarse cosas.
es bueno que las cosas
se muevan.
Pero, entonces,
¿cuándo pasan las cosas que uno quiere que pasen?
(delen).

viernes, 29 de octubre de 2010

Porque son cosas lindas!

Estoy segura de que cuando uno dice
"me estoy malacostumbrando"
en verdad debería decir
"me estoy bienacostumbrando".

Grave.

A veces me quedo callada
porque no sé qué decir.
Otras veces me quedo callada
porque sé perfectamente qué decir.