sábado, 31 de julio de 2010

¿Mastercard?

No hace falta irse lejos para remover por completo la estantería; un pasaje de veinticinco pesos, en algunas ocasiones, no tiene precio.

En Areco

Salir en el campo es como salir diferente: la gente te mira de reojo y sonríe, sabiéndote extranjera. Los pueblos tienen eso: mirarte a los ojos y mirarte distinta, como sapo de otro pozo. A veces, ser sapo está bueno.

La pucha

Desaprender es más difícil que aprender.

No sirvo

Para las manualidades. Para inventar platos de cocina. Para  practicar deportes. Para hacer dietas. Para hacerme la superada. Para ahorrar. Para decir qué música me gusta. Para explicar la salida laboral de mi carrera. Para ir al dentista. Para ver películas de terror. Para comer pizza. Para quedarme en casa en días de sol. Para el invierno. Para las vacaciones cortas. Para las oficinas. Para el aire acondicionado. Para los mosquitos. Para la comedia musical. Para hacer rompecabezas. Para las palabras cruzadas. Para el agua tónica. Para pedir café sin medialunas. Para dormir con la ventana abierta. Para dormir destapada. Para andar con calzado en mi casa. Para no poner voz de idiota cuando veo una mascota. Para ver TN. Para los domingos. Para acordarme de memoria las calles. Para las uñas largas. Para pintarme. Para andar peinada. Para el sushi.

Goodbye

Chau Julio, será hasta el año que viene.

viernes, 30 de julio de 2010

Pequeñas historias

Iris es una mujer guerrera. Su espíritu juvenil y su incapacidad total para el rubro culinario hacen de ella un combo formidable. Es más pelirroja de lo que me imaginaba, estatura media, ojos llenos de historia.
Iris se mueve a través de su casa. Siempre está haciendo algo, mueve las manos y los pies a su ritmo interior, que es escurridizo. Disfruta de una copa de vino por la noche y come sólo cuando sus huéspedes le proponen, y básicamente, le cocinan. Su casa tiene siete puertas y ocho perros. Y es un hogar cálido, a pesar de su grandeza. El jardín lo habitan los árboles frutales y los perros. Los perros son su tesoro, uno en particular es el malcriado con manta y plato de comida adentro. Los demás, bien educados, duermen bajo los cielos de San Antonio, aunque todos tienen su cuchita.
La hermana de Iris se llama Delicia Argentina. Afirmativamente, ese es su nombre. Ella explica que tiene que ver con otra época, y otra forma de llamar a las personas. Pero, por más explicación, yo le dije que su hermana se llama como una marca de alfajor que chorrea mucho dulce de leche. Hoy la llamó por teléfono y me dijo:- La estoy llamando a Delicia.
Iris tuvo sus amores. Y qué amores. Guevara es el nombre de su marido, que falleció muchos años atrás en un accidente. Cuando habla de él, los ojos se le achican y el corazón se le ensancha. Me dijo que fue muy feliz con él, pero que su muerte no la hizo más débil; por el contrario fue un nuevo comienzo. Triste, pero un nuevo comienzo. "Lloraba, lloraba, lloraba, vos no sabés lo que yo lloraba". La energía, a fin de cuentas, superó la fatalidad e Iris se volvió personal-trainer. Puso un gimnasio en la entrada de su casa y les gritaba a las personas que se reían mientras ella daba clases. "Soy una loca yo", me contaba. Otros amores aparecieron, pero ella dice que es demasiado independiente para casarse de nuevo y tener que "hacerle la comida a alguien". Las comillas son porque, en todo caso, pediría delivery de pizzas o pastas.
La gente la llama, le traen regalos, la miman, la quieren acá en el pueblo. Me prestó su bici y salí a recorrer las callecitas. Elegí bien la casa, porque se siente como en casa.

¿Cómo no me di cuenta antes?

Acabo de vivir un suceso iniciático: me di cuenta de que se puede "justificar" los textos en el blog.
Chau, impurezas del borde. Hola, peluquería de las palabras.

Imposibilidad creativa

Su pelo despeinado no significaba vacaciones, sino vida. Su vida era una vida despeinada. Su libretita lo acompañaba en cada bar, no así su lapicera; tenía el tic innato de perderlas todas. Pedía lápiz o en su defecto una pluma. Salía de los bares ofuscado, nunca le venía a la cabeza la idea que quería en el momento indicado. Siempre llegaba la idea, pero tarde. En la cama, por dormir, o durante el baño de inmersión. Decidió entonces desparramar lápices y plumas por toda su casa. Como vivía en un departamento de dos ambientes no fue mayor problema; se las rebuscó. Pero aquel sistema dejó de funcionar un día, cuando se dio cuenta de que era la imposibilidad de escribir la que le producía el efecto escritural. El no tener las herramientas multiplicaba sus ideas, empapaba de nuevos conceptos su cabeza apelotonada. Ese instante iluminador llegaba justamente por no haber instrumentos gráficos al alcance de la mano. Entonces entendió todo: debía empezar terapia.
En su cumpleaños un amigo, sin conocer todo el ensanchamiento de su neurosis, le regaló una lapicera de pluma. Él se enojó y le dijo que se fuera inmediatamente de su departamento, consternado.

Grandes palabras

Lisonja. Escarapela. Blusa. Amedrentado. Clavícula. Risueña. Alcaparra. Transeúnte. Ladrillo. Bricolage. Embrión. Tautología. Prisma. Parca. Violáceo. Almeja. Jacarandá. Mostachón. Eugenasia. Musgo. Felpa.

jueves, 29 de julio de 2010

Día II

Hoy amaneció con sol, atardeció con lluvia y anocheció bajo un gran telón de frío. San Antonio parece vaciarse a la noche, la noche parece vaciada de movimiento.San Antonio es de hierro y madera. Escasean las palomas y sobran los mates tallados a mano. La bicicleta me acompaña paseando por calles tan adoquinadas que dolores me abundan algunas zonas del cuerpo. El día es una hoja por colorear: todo se puede porque hay que inventarlo para que algo pase. Dicen que hay un cine. También dicen que hay un fantasma. Creo más en el fantasma que en el cine; así son los pueblos, viste.

oleaje

Mi forma de escuchar discos es harto criticada: saltear canciones en busca de mis preferidas. Esta metodología cambia sólo en los viajes, cuando el tiempo se proyecta sobre el espacio ahondando la horizontalidad de las horas del día; resuenan así oleadas enteras de música ininterrumpida, percibida desde distintos puntos, a través de distintos puntos de mí. Multiplicación de canciones, de oídos, de yoes. Yo soy otras yos de viaje. Soy muchas de mí misma. La música ayuda a todo esto.

Placeres que vienen desde el cielo

Llueve en el techo de chapa. Llueve y es como un juego, llover.

Bichos de ciudad

Cómo nos cuesta el silencio.

miércoles, 28 de julio de 2010

Inesperado

Mi lugar preferido de mi hogar temporario es el baño: techos altos, bañadera antigua, espejo colonial y mucho espacio.

Cabeza Libre

A veces, la felicidad tiene que ver con un pajarito volando cerca. Simple.