sábado, 27 de febrero de 2010

Fresco

En los días que deja de hacer tanto calor
y empieza a correr una ventisca fresca
los hombres nos volvemos como los girasoles:
nos damos vuelta buscando el sol con la carita.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Por qué todos menos yo

yo cuando era chica nunca dije
"cuando sea grande quiero ser...",
ahora sí puedo hacer esa afirmación:
"cuando sea grande quiero ser...
chica".

Ojalá

Cuando me venga a buscar la muerte,
sea como Brad Pitt en Joe Black
(la están dando en el cable, no quiero dramatizar).

Algo parecido

Lavar el auto es casi lo mismo que depilarse,
siempre llueve después y no valió la pena.

domingo, 21 de febrero de 2010

Cursiva

Lo bueno de estar así es que
sin luz no teníamos otra salida que apantallarnos
con alguna revista Viva de enero.
Se nos ocurría jugar a las cartas
tomar licuaditos, saltar a la soga
y pensar adivinanzas
pero no hacíamos nada.
La siesta no tardó en aparecer
y después lo mejor fue salir a dar una vuelta.
En el camino la vecina Juana que su perro andaba medio sordo
y un sifón de plástico in media res.
El aire era bastante inflado,
esa esquina estaba aireada con aire húmedo y caluroso,
yo me sentía como mareada a punto de.
Entonces llegamos a casa y devolvimos la película
entre la siesta y la esquina con aire.
Ni idea

Tristeza del cronopio- Cortázar


A la salida del Luna Park un cronopio advierte que su reloj atrasa, que su reloj atrasa, que su reloj.

Tristeza del cronopio frente a una multitud de famas que remonta Corrientes a las once y veinte y él, objeto verde y húmedo, marcha a las once y cuarto.

Meditación del cronopio: "Es tarde, pero menos tarde para mi que para los famas, para los famas es cinco minutos más tarde, llegarán a sus casas más tarde, se acostarán más tarde.

Yo tengo un reloj con menos vida, con menos casa y menos acostarme, yo soy un cronopio desdichado y húmedo".

Mientras toma café en el Richmond de Florida, moja el cronopio una tostada con sus lágrimas naturales. 

jueves, 18 de febrero de 2010

La ciudad y la lluvia.


(Este mail me lo mandó mi amiga Mariel ayer a la noche. Se titulaba "hay luz").


ESTOY FELIZ
volvió la luz

volvió la tele
el ventilador
el semáforo
veo el inodoro cuando voy a hacer pis
veo lo que estoy comiendo (volvió en plena cena).
Tengo energía para usar la computadora,
tengo internet
llego a mi cuarto, prendo el interruptor y esta vez, me responde jajajajajjaaj
es para vos macri, rodriguez larreta!!!

Quería compartir mi felicidad!!!!!!

hoy quiero escribir

me gustaría estar sentada en una silla
enfrente de una mesita de madera
enfrente del mar
enfrente de la sal y ese olorcito a sal
con una vela y la luna, ambas encendidas.

lunes, 15 de febrero de 2010

Imposible (una adaptación de Pizarnik)

Ese barco ya se llevó mi
viaje hace muchas yos.

Oda a los signos de puntuación

Dos puntos: los amo. Son el fundamento de cada escrito.
Paréntesis, (adoración es lo que siento).
Comilla, "me arrodillo ante vosotras".
Punto y coma, te veo pero no te entiendo;
Suspensivos, toda la onda...
[aunque a los corchetes nadie los tiene en cuenta]
¿Qué mejor que una pregunta?
y entre comas puedo afirmar,
¡Una exclamación!
punto final.

Digresión

¡que salgan los mosquitos
y lleguen los novios!

domingo, 14 de febrero de 2010

La Pacha

Una feliz infancia (III)

En séptimo grado use corpiño por primera vez.
Era un top blanco con un dibujito de Mafalda.
De lo más simpático.
En mi vida ese top fue una revolución.
Fue un salto hacia algo nuevo y desconocido.
Un aire de sexualidad, de femineidad, de crecimiento.
Ojo: al corpiño nada lo rellenaba, claramente,
yo era una tabla de planchar pero no quería quedarme afuera de la pre-pubertad emergente.

Ese día llegué al aula primera y al instante
entró mi compañero, Eitan Abelson.
Eitan, ocurrente, se acerca y me dice.
-Juli, estoy orgulloso de vos. Ayer con los chicos estuvimos hablando
y todas ahora se la dan de grandes y usan corpiños que no rellenan.
Y dijimos que la única que no usa sos vos, así que te felicitamos.

Colorada como hasta el día de hoy me pongo,
le sonreí y me fui corriendo al baño a esconder la tirita del corpiño
por detrás de la manga de la musculosa.

Al día siguiente junté coraje y, ya más cómoda con mi nueva adquisición,
fui y le dije a Eitan que había empezado a usar corpiño justo ayer.
Él, contra todos mis pronósticos, me dijo:
ah, te queda bien.