sábado, 19 de mayo de 2012

AL PAN, PAN...

En Grecia le pedimos alojamiento a un tal Sófocles, en Italia a Giacomo.
Es como cuando te dicen que tenés cara de tu nombre, ellos tienen nombre de su patria.

miércoles, 16 de mayo de 2012

CITA

"Ese es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago: si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo".
Charles Bukowski, Mujeres.

ESTAMBUL

Ciudad con luz propia.
El mundo de la mezquita.
La tierra de la pashmina.
La meca del Baklava.
En Estambul, sin llover, llueve. La niebla cubre las montañas y el Bósforo y achata la ciudad: la bruma trae cerca toda la inmensidad de los palacios. Sin embargo, todo parece lejos y al lado al mismo tiempo. Quizás es la emoción, que no permite diferenciar entre calles (mares) con gente que se cruzan iguales a sí mismos en domingos o martes. La ciudad no cambia con los días, vive en movimiento, como un símbolo infinito de vida.
Todo se luce entre miradas y gritos. Sí, la gente habla enojada, con tono rudo y mirada libidinosa. 
Estambul es un gran mercado. Toda la ciudad está a la venta. Las casas son negocios, los edificios comercios, hay ferias que derrochan chucherías en todas las esquinas. Y el regateo no tarda en aparecer. Los vendedores dicen un precio, vos decís "no thank you i'm just looking" y siempre conseguís la misma respuesta: how much would you like to pay? Es así como, de repente, nuestro locker se llenó de cosas completamente innecesarias. 
La comida, sin importar qué es, está recubiera con algo verde. Es raro comer verde, pero puedo asegurar que queda bien y hasta es rico. Hay una comida típica en particular, se llama "Kumpir", que pienso implementar para la vuelta  a casa: papa asada rellena de todo tipo de cosas. Es simple, caliente, barato y llenante. Lo mejor.
Hoy sí llueve. La ciudad se pierde entre su bruma. Y así, medio transparente, sigue siendo igual de hermosa.










lunes, 14 de mayo de 2012

Sabores















Especias
especiales
espaciales.

...Que no es lo mismo pero es igual













No entendimos ni un cartel en Estambul,
salvo este. (En verdad, significa "frijoles",
pero qué importa, ¡la imaginación al poder!).

domingo, 13 de mayo de 2012

ESTAMOS DE FESTEJO

PULA

Pueblo pesquero en la punta de Croacia, el mar Adriático nos recibe más azul que nunca. Esta ciudad es pequeña y grande al mismo tiempo, está descuidada y todavía no entiendo si me gusta o no. Al parecer, la gente del pueblo tiene un convenio secreto: se comen a las personas de entre 18 y 30 años. Nosotros, al estar sólo tres días, evitamos participar de la ceremonia antropófaga, pero estamos seguros de que la misma tiene lugar al menos una vez por semana, ya que no vimos un sólo joven durante nuestra estadía.
En Pula hay una réplica del Coliseo romano; hay gaviotas y murciélagos, hay atardeceres de película, mozos dispuestos a matar o morir porque te sientes en su mesa. Es una península remota con grúas que cubren todo el puerto, haciendo de la hermosa vista una mezcla entre horizonte y cemento con piedras.
Amanecer en Pula es divertido: la ventana te muestra el mar y el sol. Así cualquiera.
La verdad, acá no hay mucho para hacer. En el mapa figuran lugares que no son, calles que no están, fuertes que ya no existen. Igual, difícil es pasarla mal: siempre hay cerveza, siempre hay comida típica (unos deditos de carne que se comen con ricota y pan) y el clima está con calor y vientito, sabroso.
Javi no paró de decir que estamos en Italia, y tiene razón: hay una influencia tana dando vueltas por el aire. Conocimos a Luigy, el cocinero del bar a la vuelta de casa, bigote y panza prominentes. Él nos proveyó de carne y cerveza local.
Cuando pasamos por el museo de arqueología, fuimos testigos de un "happening": una performance bizarra, con gente que tocaba instrumentos y corría sacada por los pasillos del edificio, que mantuvo el beneficio de la duda por estar hablada en croata. Igual, yo estoy segura de que era malísima.
Todo cobró sentido en el momento en que llegamos a la playa. El azul del mar es impresionante y la transparencia del agua en la orilla es irreal. Las piedras duelen en los pies, pero no nos importa, porque estamos en Croacia.
No sé cómo pero nuestro inglés empeora con los días. Creo que son las ganas de hablar español. Igual, sonreímos y señalamos y la gente nos entiende, así que no hay problema.





ZAGREB

Siempre quise conocer Zagreb, la capital de Croacia. No sé, era como un lugar extravagante y lejos. Ahora simplemente pienso que es lejos (¡con amor!)
Lo lindo: nos hospedó una pareja encantadora, asombrados de que en nuestro itinerario apareciera su país.
Lo re lindo: tomamos helado, tragos de colores, caminamos mucho, fuimos al jardín botánico y, a pesar de la lluvia y el fresquito, la pasamos bomba.
Lo genial: la chinchilla de Robert y Maja, "Ferdo". Ahora adjunto fotos.
(es joda, no anduve de verdad).




("Ferdinard")

domingo, 6 de mayo de 2012

Zapatos


















Alguien salió esta mañana
muy apurado de casa.

Botánico croata













Ying-Yang primaveral.

Zagreb espacial













"Viajar a Europa
no es como ir a la luna,
pero casi".

sábado, 5 de mayo de 2012

Fragmento

Para que una obra espiritual relevante pueda tener sin demora una incidencia amplia y profunda, ha de existir una secreta afinidad, cierta armonía incluso, entre el destino personal de su autor y el destino universal de su generación. Los hombres no saben porqué consagran  una obra de arte. Pese a no ser conocedores, creen descubrir en ella cientos de cualidades para justificar tanta aceptación; pero la verdadera razón de sus favores es un imponderable: es simpatía.
Thomas Mann. Muerte en Venecia.

viernes, 4 de mayo de 2012

Así tan linda quiero

Bajan del cielo europeo
invaden las calles de alegría.

Identidad en reconstrucción

Qué nostalgia,
la de Europa.
Tantas cosas que fueron
y no son y siguen siendo.
Todo roto,
todo nuevo,
todo parece ser viejo
desde siempre.
Yo, mientras tanto, me elegí una casita para los fines de semana.



miércoles, 2 de mayo de 2012

BRATISLAVA-BUDAPEST

Las ciudades compiten en belleza. Cada una por la que asomamos la nariz es más linda que la anterior.
Cuando pensamos que no puede haber callecita más linda, un nuevo adoquín aparece entre algún castillo y el Danubio. ¡Qué grande el Danubio! Nos acompaña hace ya varios países.
Europa del Este es emocionante. El idioma áspero, lleno de R K CH D B J, no resulta tan hostil como debería. Muchas personas nos ayudan en la calle, incluso antes de pedirles. Nos ven con el mapa y nos ofrecen una explicación en un idioma que no es ni húngaro ni inglés. Es un híbrido que nos sirve a todos, a los oriundos y a los extranjeros. Y por suerte, claro, existen las señas, los ruidos y los gestos. El verdadero idioma universal.
Ahora bien. Hablando un poco de todo, por suerte en Bratislava y en Budapest hay ruido. Ese silencio tan prolijo de las ciudades anteriores escondía un misterio de película de mafia. Ahora ya hay quilombo: motos, bocinas, boliches, jóvenes en la calle. Convengamos: Bratislava es la capital de Eslovaquia, y Eslovaquia es un país raro. Siempre pensé en conocer muchos lugares del mundo, pero jamás se me cruzó por la cabeza conocer ese. Llegar en víspera del Día del Trabajador no fue cosa menor: la ciudad estaba de fiesta. Música, Goulash y cervezas.
Budapest es como esas ciudades que aparecen en las películas de Almodóvar o de Woody Allen. A uno se le cae la mandíbula al piso. Como dijo alguien*, Budapest está profundamente llena de vida. Hay miles de bicicletas y son todas hermosas. Como la película "Todos los perros van al cielo", acá filmaron "Todas las bicicletas van al cielo". La ciudad es antigua, con esos edificios-bloques todos alineados que le dan ese telón de perfección arquitectónica. Ayer y hoy salimos a andar a la noche, con una brisa veraniega flotante y me sentí la protagonista de todas esas películas que siempre miré con ojos deseosos.
Al parecer, tengo que buscarme nuevos sueños, porque en este viaje muchos se están cumpliendo.
Hoy hicimos un "free walking tour" que se llamaba "el tour comunista". Nos explicaron sobre la historia de Hungría en inglés. Fue genial, sentí que aprendí y caminé al mismo tiempo. Dos cosas que me encantan.
Ah y en el museo nacional también nos empapamos de historia.
Mañana vamos a sacar un pasaje a no sabemos dónde. Eso es simplemente lo mejor del mundo.